domingo, 6 de abril de 2014

Estoy agotada

Los hospitales me cansan mucho. El viernes pasé casi toda la noche en la Salud. No por enfermedad propia. Haciendo compañía a mi hermano. Me llamó cuando casi era medianoche. Llevaba unos días con una esquirla de aluminio incrustada en la mano. Le había molestado, pero apenas le dolía, hasta el viernes por la tarde, que empezó a sentir punzadas y a hinchársele como si fuera un globo. Fue directamente a urgencias, sin avisar a mi cuñada. Me llamó para matar el tiempo mientras le tocaba turno, pero Granada es muy chica, se puede recorrer andando con facilidad de un extremo a otro, y llegar a cualquier parte en bicicleta en menos de un cuarto de hora. Antes de que le tocara, ya estaba a su lado en la sala de espera. Toda la experiencia de su trabajo, está reflejada en las manos de mi hermano. Las tiene llenas de cicatrices, de cortes recientes, de quemaduras, renegridas por culpa de los fragmentos de metal que se le incrustan bajo la piel. Ahora también tiene un corte suturado con cuatro puntos. Como tenía bastante fiebre, la tensión alta y tenían que ponerle la antitetáica, estuvo en observación casi toda la noche. 

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