jueves, 17 de abril de 2014

A la espera de un milagro

Hace tiempo, uno de mis lugares marcado en el mapa para ir antes de morirme, era Jeju, una isla volcánica de Corea del Sur (no es nada raro si se es adicta a los doramas). Luego, al ver en el Google map su naturaleza amaestrada, hizo que fuera pasando al olvido.


Ayer un ferry con destino a esta isla, naufragó lleno de adolescentes. Recurro a la cadena YTN para saber qué ocurre porque en la prensa española, si aparece la noticia, es con datos muy antiguos. En el margen superior derecho hay un recuadro. Pasajeros: 475; Fallecidos: 18 (a las 16:30); Rescatados: 179 (por desgracia, esta cifra continúa inmóvil desde ayer); Desaparecidos: 278. Me temo que poco a poco habrá un traspaso de la lista de desaparecidos a fallecidos. En el informativo ponen un gráfico para intentar explicar la dificultad que tuvieron las personas para salir de sus camarotes cuando el barco comenzó a escorarse. Para muchos, cuando el cubículo comenzó a llenarse de agua, debió de ser tan complicado como intentar caminar por las paredes; para otros, la imposibilidad de abrir las puertas (suelen tener apertura hacia fuera) si el agua ya las comenzaba a empujarlas desde el pasillo. 

Como suele ocurrir en los accidentes, fue una retahíla de errores: tomar la ruta equivocada, pedirle a las personas que se mantuvieran donde se encontraban (en lugar de solicitarles que fueran a cubierta).... y ser el capitán uno de los primeros en abandonar el barco (la historia se repite).

Ahora sólo cabe esperar un milagro. En Seúl no son extraños. En 1.995 una gran tienda se derrumbó, provocando más de 500 muertes. Dieciséis días después, una mujer joven, de 19 años, fue rescatada con vida. El ferry, al girarse con tanta brusquedad, puede haber facilitado en los camarotes la formación de bolsas de aire que permita la supervivencia durante algún tiempo... pero en Corea del Sur vuelve a ser de noche y el agua está a unos 15ºC.

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