miércoles, 12 de abril de 2017

El señor que se sienta sobre su cerebro

La inteligencia no es una de las cualidades con las que me ha bendecido la mezcla de genes maternos/paternos. Tengo otras, pero de inteligencia ando más bien justita. Por eso, cuando leí que Fran Rivera, sobre los animalistas, preguntaba: Para ser antitaurino, ¿hay que dejar de ducharse?, pensé que algo se me escapaba, que no llegaba a comprender el sentido oculto de la frase o a pillar la ironía. Pero no, simplemente no había más; y al parecer, tampoco en su cerebro. Adobó una trola (sólo los antitaurinos marranos no se duchan, porque antitaurinos seguro que hay de todas clases, igual que taurinos) con intolerancia (la gente se viste y va como puede y como quiere y se siente más cómoda). 

En fin, si la tauromaquia depende de sujetos como éste, los antitaurinos tienen el trabajo hecho. 

Impasse

Ando peleándome con los abogados. No esperaba que esta situación cansara tanto, agota y entristece hasta las lágrimas. Lo que antes tenía un claro dueño: tuyo, mío; ahora, si la posesión era mía, se convierte en nuestra; si era de Guille, sigue siendo suya exclusivamente. La situación se ha desmadrado hasta extremos inimaginables. Guille suele gritar antes los abogados: Joder, Queca, hazlo fácil. Exigiendo que acepte alguna injusticia sin protestar. 

Me pregunto si Guille me quiso alguna vez. Recuerdo algunos gestos de ternura y todo se vuelve aún más confuso. La última noche, sin venir a cuento, me besó el hombro. Y el día anterior a ese, fue pegajoso como una lapa. ¿Fingía?

Lo malo es que la lucha no ha hecho nada más que empezar. 

jueves, 23 de marzo de 2017

El pajarito que susurra al oído

Cometo muchas faltas ortográficas; las normales, como toda la gente, al comerme haches o poner una "v" en lugar de una "b", pero también cometo errores al escribir, por ejemplo, cama en lugar de cara. Este blog se llama Sin Escrúpulos precisamente porque no demuestro tenerlos al no cesar de juntar palabras y esperar que alguien sea capaz de comprender qué quiero decir.

En la última entrada cometí un error garrafal. Escribí Arcollano en lugar de Alcoyano. Pero en esta ocasión no fue la dislexia la que me jugó una mala pasada. Fue un aprendizaje incorrecto. Uno de mis profesores de estructuras, cada vez que sus alumnos demostrábamos tener esperanzas en que sucediera algo improbable, como que el examen fuera fácil, nos solía decir: Tenéis más fe que el arco llano, que en realidad es una viga y terminará colapsada. Ahora supongo que lo de mi profesor de estructuras era un juego de palabras y no desconocimiento de los orígenes del dicho: Más fe que el Alcoyano

Gracias al pajarito que me susurra mis meteduras de pata.

martes, 21 de marzo de 2017

Más fe que...

En la cafetería que desayuno todas las mañanas vemos a Donald Trump como uno de esos locos que llevan un sombrero de papel de aluminio para impedir que la CIA le robe las ideas o le lea la mente. Hace unos días un mochilero norteamericano nos reprochó que nos riéramos de su presidente de esa forma.  ¿Es que a ustedes les gustarían que se burlaran de su presiden en el extranjero? La respuesta fue un unánime: Ya lo hacen. Hoy día la política está llena de bufones. El mochilero incluso quiso participar en nuestra porra de cuánto tiempo tardará en ser destituido. Él apostó que estará en el cargo 2.922 días. No comprendió por qué, desde ese momento, el camarero empezó a llamarlo Mr. Alcoyano

lunes, 20 de marzo de 2017

Después de la tempestad

Dice mi prima Carmen que la única diferencia entre estar casada y divorciada es que la casada tiene un único hombre para todo y la divorciada tiene hombres para todo. Ella ya lleva tres maridos, sabe de lo que habla. Asegura que durante meses sentiré rabia cuando piense en él, luego un ligero resquemor y finalmente indiferencia. Yo asiento, conforme, ella es la maestra en este tema. No le digo que lo que realmente siento es una extraña sensación de libertad. Cuando estaba atada a Guille, aunque él nunca se quejó o quiso impedírmelo (lo único que le desagradaba eran mis salidas nocturnas para correr), si salía con alguna amiga cuando él no estaba aquí, me sentía culpable, y apresuraba el regreso a casa por si me llamaba al fijo y no estaba. Llegué a pensar que había cambiado, que la edad me había vuelto más casera y había dejado de gustarme tomarme unas copas con los amigos para celebrar el comienzo de la libertad del fin de semana. Me equivocaba. Lo único que no me gustaba era la sensación del incumplimiento del deber. En cinco semanas he salido y me he divertido más que en cinco años. Puede que esta nueva situación no esté tan mal.

domingo, 19 de marzo de 2017

Demasiado buena para nosotros

Me gusta regresar a casa y toparme con un camión de la mudanza a las puertas del bloque. Hay tantos pisos vacíos, que por lo general es alguien que llega. Los estudiantes viajan ligeros de equipaje; el coche de papá o mamá cargado hasta los topes les sobra. 

El último traslado vino precedido por el ruido, durante meses, de obras en uno de los pisos. Fue molesto, aunque estamos acostumbrados porque este edificio es viejo y necesita a menudo reformas. 

Una de las cajas de la mudanza se había roto y desparramado por el rellano, delante del ascensor, un puñado de libros de Tagore. Inmediatamente pensé que el nuevo vecino sería alguien interesante. Mi vecina del segundo izquierda, que se entera de todo (a veces creo que antes de que suceda), me contó que se trataba de una señora de unos 60 años que había sido secretaria en un sindicato, pero que ya estaba jubilada. 

Pronto nos permitió conocer que ser lectora de Tagore no implica ser tolerante ni comprender el funcionamiento de una comunidad democrática. Dos días después de la mudanza empezó con las exigencias. Quiere que no dejen alquilar los pisos a personas que no sean españolas, quiere que se cambie el horario en el que no se puede hacer ruido, de las 11:00 h que tenemos ahora, a las 10:00 y por las mañanas de las 7:00 h a las 8:00, porque se adapta más a su horario. Quiere que la gente no abra las ventanas cuando cocina para que no apesten el patio de la comunidad. Quiere que no se permitan las mascotas y los que ya las tienen, que tengan un plazo de un año para deshacerse de ellas. Incluso quiere que se cierre con llave la puerta del torreón de la escalera, donde tendemos, y que sólo se le dé a la gente de confianza. 

Puede que con el tiempo, cuando se convierta en una de los nuestros y se adapte a la comunidad, sea una gran persona, pero, de momento, ha caído a todos como un grano en el culo. Incluso a mi vecina del segundo, que es capaz de sentir compasión por el propio Bárcenas, le es antipática. El día de la junta de la comunidad en la que se dio a conocer, mi vecina del segundo, después de escucharla echarse flores a sí misma, le dijo: Es que es usted demasiado buena para nosotros; la nueva le dio las gracias, sin captar la ironía. 

sábado, 18 de marzo de 2017

Ni los unos ni los otros

Si mi madre fuera la presidenta de la RTVE habría muy poca variedad de programas. Ya han dejado de gustarle esos cutres de Tele5, infinitos, en los que un montón de personajes extraños comían, gritaban, se insultaban, lloraban y hacían las paces, como si fuera un bucle, constantemente. La han saturado y ya no puede verlos ni en pintura. Ahora le gusta una serie alemana: Rex, va sobre un perro policía; y algunos programas de reformas de viviendas norteamericanas o de casas de empeños. 

Si el presidente fuera alguno de mis hermanos, sería una interminable sucesión de carreras de motos, de motrocross, trial.. cualquier entretenimiento de carreras con vehículos a motor. 

Si lo fuera mi amigo Pere (se lo he terminado de robar a Guille), sólo echarían casquería fina. Por casquería se refiere a programas del corazón, pero con personajes refinados, no esperpentos tipo Belén Esteban. 

Si fuera mi cuñada, sería una sesión interminable de programas de gimnasia. Tiene la convicción de que puede adelgazar viendo hacer ejercicio a otros. 

Mi sobrina se decantaría por youtubers hablando de moda.

Y yo, por conferencias de literatos. Vetaría a alguno. Creo que la parte sobrante del cerebro de Willy Toledo está dentro del cráneo de Sánchez Dragó.

De toda la gente que conozco, creo que sólo mi vecina del segundo izquierda optaría por meter entre programa y programa alguno religioso. Le gusta ver las procesiones por la tele, aunque si se asomara al balcón, podría disfrutarlas igualmente, y olerlas. 


Soy atea. Creo que la religión perjudica más que beneficia, al menos, en este momento de la historia. Pero aún hay mucha gente que practica los ritos católicos. Si pretenden gobernar algún día este país, ¿pueden ir contra una gran mayoría de ciudadanos y negarles sus necesidades sólo por no compartir sus ideas? El fútbol también incita al odio, incluso produce heridos y muertes entre forofos de equipos contrarios. Pero no doy ideas... Tampoco creo que el fútbol nos beneficie socialmente, pero también estoy en contra de que dejen de emitirlo por la televisión pública.

Si no hubiéramos puesto tantas esperanzas en Podemos, ahora no nos dolerían tanto cada una de sus majaderías e injusticias.