domingo, 20 de abril de 2014

Cosas del domingo - Como el pegamento

Guille se va a jugar al fútbol sala con sus amigos y yo aprovecho para devolverle un pen a mi aparejadora. Le acepto un té, aunque en realidad lo que estoy aceptando es un rato de charla. En el té flotan unas rodajas de limón de no más de un centímetro de diámetro.Limones enanos. Su madre es una presencia fantasmal. Se escucha en las habitaciones más alejadas de la casa, pero no suele aparecer. Si no la hubiera visto en alguna otra ocasión, pensaría que no existe. Hablamos un poco de todo. De la administrativa de una empresa de seguridad con la que ambas hemos trabajado, aunque no al unísono. Esta mujer era como una Barbie morena y su jefe como un cigarrillo humeante: hedía. Ninguna lo imaginamos vestido de novio. Llevaba muy mal su calvicie y se obstinaba en marear un mechón de pelo para cubrir su reluciente cráneo. Ambas nos terminamos preguntando si este matrimonio tan dispar no ha sido consecuencia de la crisis. 

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