jueves, 19 de enero de 2012

Los tres cerditos y el soplido del lobo

Me he tirado media tarde hablando con un amigo de Barcelona que estudia Climatología y Meteorología. Está preparando su tesis y necesitaba alguien que le refutara sus ideas (una mosca cojonera) y parece que yo hago bien ese papel. Primero me explicó, con la paciencia y la sencillez de quien conoce muy bien de lo que habla, cómo se forma un huracán (sus manos aleteaban transformadas en corrientes de aire caliente y frío, giraban fingiendo el movimiento del torbellino). ¿Qué puede enfriar la superficie del agua del mar? ¿Qué puede frenar la velocidad de los vientos de un huracán antes, incluso, de que se forme? Me explica ideas que ya se han estudiado, pero que son complicadas de poner en práctica (también caras... pero teniendo en cuenta el montón de pérdidas humanas y económicas que produce un huracán, seguro que termina compensándose cualquier gasto, por grande que sea). Lanzar hidrógeno en la superficie del huracán para enfriarlo, lanzar yoduro de plata para convertir en nieve y lluvia las nubes, lanzar carbono alrededor del huracán (lo que le haría resbalar sobre sí mismo y perder fuerza)... todas son ideas peregrinas, hasta ridículas, teniendo en cuenta lo complicado que sería ponerlas en prácticas y esperar resultados positivos (algunas podrían ser contraproducentes, incluso -por el efecto mariposa-). Al final, después de rebanarnos los sesos durante un rato, él ha llegado a la conclusión de que tiene que seguir pensando y yo de que la única solución está en Japón. Explico: En Japón se producen montones de terremotos, algunos tan potentes que serían devastadores de producirse en cualquier otra parte del mundo. Pero sus viviendas y edificios están preparados para soportar esos movimientos sísmicos tan potentes. Las viviendas y edificios situadas en zonas que son susceptibles de sufrir un huracán, deberían cumplir unas normativas equivalentes a las sismorresistentes, pero correspondientes a la resistencia y protección de sus habitantes durante un huracán de igual o superior potencia a los habidos en la historia reciente en esa zona. Casi todos los huracanes se producen en EEUU y resulta cómico y a la vez trágico ver una bañera anclada al suelo perfectamente, inmune a lo que ha ocurrido a su alrededor, pero sin ningún paramento que la oculte a la vista. Los paramentos de la vivienda correspondiente, están desmigados a su alrededor: maderas, astillas, aislamiento de fibra de vidrio y contrachapado. 


Hay que reconocer la belleza de la naturaleza

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