sábado, 21 de enero de 2012

El espíritu de Misery

Hoy mi hermano mayor me ha aconsejado una de las últimas películas de Roman Polanski: El escritor fantasma. Como hace poco vi el documental sobre Charles Manson, comencé a hablarle del asesinato de Sharon Tate. No me sorprendió nada que él supiera incluso más que yo, y de memoria. Su   cabeza es como una enorme enciclopedia que guarda todo. Me aconsejó que no intentara comprender qué impulsa a un asesino a matar sin justificación a la primera persona con la que se topa. Estos, en concreto, parece que simplemente tenían la cabeza comida por Charles Manson, quien ni siquiera tuvo que mancharse las manos. Me habla también del asesino de Rebecca Schaeffer (del apellido no se acordaba, sólo del nombre, y he tenido que buscarlo en internet). 


Era una actriz de series televisivas de los años 80. Uno de sus fans la estuvo acosando durante tres años. Por medio de un investigador privado consiguió su dirección. Fue hasta su apartamento y la mató de un disparo en el tórax, al parecer por no considerarse suficientemente correspondido por la actriz. Rebecca tenía 21 años.


Supongo que a la mayoría nos pasa, nos sentimos muy cercanos a un actor que admiramos. Pero sabemos discernir por completo la ficción de la realidad. Estos "fans extremos" niegan el libre albedrío de su actor-fetiche y se ofrecen, como si imponer su amor fuera algo beneficioso y deseado por quienes admiran (El asesino de Rebecca escribía en una de sus cartas: Me casaré contigo y estaremos siempre juntos). ¡Qué miedo dan!

Aunque tampoco hay que ser inmortal para que te maten sin más justificación que las majaderías de un loco. Puedes ser completamente invisible, y toparte con un desequilibrado que ese día en concreto y a esa hora en concreto, le ha dado por pensar que todos hablan mal de él y necesita acallarlos. 

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