domingo, 15 de enero de 2012

La insidiosa mala uva de un cantamañanas

Hoy estuvimos comiendo con mi madre, en su casa. Guille se prestó a lavar los platos -lo llamaría "mi santo" si no temiera que el apelativo le hiciera inclinarse por la castidad- para que ella y yo pudiéramos hablar (aunque lo hacemos todos los días, por teléfono y msn). En casa de mi madre está puesta siempre la TV, con un programa que, creo, es sesión continúa. Una jaula de grillos donde, a grito pelado, un grupito de semi-periodista intentan imponerse hablando de un tema que, por lo general, no tienen ni puñetera idea. Hoy trataban del tema Urdagarín. Jaime Peñafiel, un "lumbreras", un adalid de la estulticia, enrabietado porque, al parecer, la casa real no le da la importancia que "él merece". Este señor aseguró que la situación para la casa real era incluso peor que el 23-F (¡manda huevos!!!). Supongo que hablará de la situación "a toro pasado", porque en realidad, ¿es peor que toda tu familia corra peligro de ser asesinada -con tres niños pequeños-, a que un yerno te salga chorizo? 

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