miércoles, 14 de septiembre de 2016

Las botas andantes

Han cambiado la compañía de limpieza en mi edificio. La razón, no la sé; aunque sospecho que ha sido por culpa de unos auriculares. Las limpiadoras, en este inmueble, tienen la doble función de limpiadoras, como determina su profesión, y las de escuchantes. Algunos vecinos las secuestraban en el rellano de la escalera robándoles su tiempo. Una de ellas encontró la protección de aislarse con unos auriculares. Ahora su lugar lo ocupa un hombre joven, todo huesos, que empuja un despropósito de carro cargado con toda clase de utensilios. El carro es tan grande que ocupa todo el ascensor e interrumpe el paso en los descansillos. 

El hombre joven viene todos los días a limpiar, menos los domingos. El rastro de un descuido o la mala educación de algunos vecinos, desaparece en pocas horas. Los goterones negros que supuran las bolsas de basura o las colillas abandonadas en los tramos de escaleras menos transitados, desaparecen en pocas horas. A veces los objetos abandonados son muy extraños. Hace unos días había una botella de champán vacía, hubo tres globos de colores llenos de helio que flotaron por encima de nuestras cabezas durante dos días hasta que sucumbieran sin intervención humana. El objeto más extraño encontrado en las escaleras tal vez fue un salvaslip. Extraño por la época del año en que apareció: pleno invierno, cuando se tienen las piernas protegidas por toda prenda de abrigo y se hace complicado imaginar que la pequeña protección se salga de su sitio y se deslice por las piernas con plena libertad hasta caer al suelo. 

Incluso hemos tenido unas botas milagrosas. Por lo general, los objetos extraños que aparecen en las escaleras terminan junto al desembarco de la escalera, en la planta baja. Se les van dando patadas involuntarias o voluntarias y la fuerza de la gravedad hace el resto. Con las botas, ajadas, viejas, de buena marca; en lugar de descender, subieron hasta llegar a nuestra puerta. Por lo tiquismiquis que son mis vecinos, es más achacable a fantasmas el desplazamiento de las botas que a ellos. 

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