martes, 2 de agosto de 2011

Relaciones de familia

Hoy Guille se escapó con alevosía y nocturnidad. Iba a sacar la linde de dos fincas. Sabe que me gusta ir a ayudarlo a medir, y a él le gusta que le acompañe, pero se ha contagiado del proteccionismo de mis hermanos. Creía que algo malo podía pasar y ha querido mantenerme alejada. A veces Guille se parece más a un padre que a un marido. La finca, tierra de regadío y frutales, pertenecía a una señora que tenía dos hijos (la mujer debía de ser muy vieja porque los hijos ya lo son). Dejó testamento: la mitad de la finca para uno de los hijos, la otra mitad y el piso donde vivió, para el otro hijo, que la cuidó hasta su muerte. El hijo con menos herencia trazó la nueva linde a su antojo, quedándose con 3/4 de las tierras, la acequia y una casa de aperos que en realidad es como una casa solariega. Ya hubo un juicio, donde ambos hermanos llegaron a las manos (y tienen ambos más de 70 años). En el juicio se exigió que un perito topógrafo (mi Guille) trazara la nueva linde, de forma que la casa quede dividida en dos y las tierras en partes iguales. Cuando las fincas estén perfectamente delimitadas, habrá una vista donde, por concurso, le dirán a cada uno de los hermanos qué parte le corresponde. (Manda huevos, y eso siendo hermanos!!!).

Los expedientes de los juicios tienen números correlativos/año en que se inician. Este que parece tan arcaico y añejo, tiene fecha de 2009. 

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