miércoles, 24 de agosto de 2011

¿Qué pasaría si... se produjera en Málaga un terremoto de mediana intensidad?

(Desde la perspectiva de los conocimientos de una arquitecta). 

En la provincia de Málaga los edificios deben estar preparados para soportar terremotos de una intensidad igual o inferior a 8º en la escala de Richter. Esto no significa que en esta zona no exista la posibilidad que se produzcan terremotos de mayor intensidad. Sólo que la relación coste de la estructura / posibilidades que se produzca un terremoto mayor (debido a los datos históricos), es bastante baja. Muchos de los edificios de Málaga son antiguos, anteriores a las normativas sismorresistentes. Muros de carga con forjados simplemente apoyados, pilares sin arriostrar y escaleras que suelen ser bóvedas realizadas con rasillas. La mayoría de los edificios del centro de Málaga terminarían colapsando con un terremoto de intensidad media. 


Edificios del centro de Málaga que seguramente colapsarían con un
 terremoto de mediana intensidad

Pero es posible que, como sucedió recientemente en Lorca (Murcia), hasta los edificios cuya estructura ha sido preparada para resistir sismos de intensidad mayor a la media, produzcan más muertos y heridos que los edificios antiguos. Se calculan estos edificios para que sus estructuras soporten la aceleración de las ondas de un sismo, pero no para que sus elementos exteriores (antepechos de azoteas, balcones, cornisas, incluso paramentos exteriores o revestimientos de losas...) se mantengan firmes con una pequeña sacudida. Si nos dedicamos a mirar arriba, a la cúspide de los edificios más altos de nuestras ciudades, no será difícil toparnos con un antepecho agrietado horizontalmente, recorriendo la unión con el forjado. Ya están sueltos, ahora sólo hace falta la fuerza de la naturaleza (terremoto o viento) para tirarlos al suelo. 

Sin embargo, ni los edificios antiguos con estructuras deficientes para resistir un sismo, ni los edificios modernos, con elementos constructivos que se desmigarán con un pequeño esfuerzo exterior, son el mayor peligro que corre la ciudad de Málaga. Esta ciudad tienen un terreno sedimentario, arena, por lo general disgregada, con una capa freática en casi toda su extensión. A los 5-10 metros encuentras la capa freática, en algunos puntos incluso llega a ser casi superficial. Los edificios mejor construidos están apoyados en micropilotes o pilotes hincados en las capas más profundas del terreno, por debajo de las arenas disgregadas y de la capa freática. Pero no todos los edificios tienen estos elementos portantes y, simplemente, han endurecido el terreno de cimentación con inyecciones de hormigón y sobre este terreno mejorado, han construido losas armadas. Las condiciones del terreno de Málaga son las más apropiadas para que se produzca, ante un terremoto, el fenómeno de la licuefacción del suelo: el terreno sólido se convierte en líquido. Los edificios no tienen sustento y terminan hundiéndose. Edificios casi intactos que se caen como piezas de dominó o se inclinan como si fueran Torres de Pisa. 

Si fuera creyente, pediría una oración para que no haya terremotos en Málaga. Ante mi condición de atea, sólo me queda poner todo mi esfuerzo porque los edificios que hago y diseño yo, al menos, tengan el mejor comportamiento posible ante un terremoto.

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