viernes, 1 de julio de 2011

Impresiones

Hoy me ha tocado ir a Málaga a cerrar el estudio. Comprobar que todo queda apagado y que el portero del inmueble tiene las llaves por si ocurre algún incidente. Después de mucho retrasarlo, por fin he quedado para comer con una amiga de la infancia. Fue una amiga intermitente. Nos encontramos en Tablada y en la Base Aérea de Málaga. Hemos recordado momentos comunes, pero que han resultado ser tan diferentes, que no parecen los mismos (como si hubiéramos vivido en universos paralelos). Nuestro primer encuentro, por ejemplo.  Yo lo recuerdo como un momento aterrador en el que mis tres hermanos me arrastraron hasta la calle para forzar a un grupo de niñas que jugaban al elástico, a aceptarme como compañera de juegos. Ella dice que las decepcioné. Había corrido la voz de que yo era algo poco menos que una delincuente. Siempre iba con chicos mayores (mis hermanos y sus amigos), montaba en moto (había heredado un scooter de mi hermano menor) y vestía como si fuera un chico (las camisetas también las heredaba de ellos, por gusto más que por necesidad). Así que cuando acepté jugar al elástico con ellas, quedaron algo chafadas, imaginando que yo llevaba una vida de corrupción donde no cabían los juegos infantiles.

Mis hermanos me confirman que allí donde íbamos, teníamos mala fama. Adolescentes + motos + determinada estética algo heave en el vestir = etiqueta de delincuente. Y eso que mis hermanos siempre han sido muy buena gente. Donantes de sangre y de médula, con amigos allí donde han estado, si alguna vez se han metido en una pelea, ha sido por defender a quien consideraban débil. Ni siquiera tienen multas de tráfico.

Otra impresión, esta propia, muy distinta. Al acabar de leer el tercer libro de Millenium, de Stieg Larsson, me dio la sensación que había habido un cambio de ritmo a partir del primer tercio del libro, como si de repente el autor fuera otro. Había desaparecido la lenta preparación de la trama para llegar a un desenlace que no siempre era tan previsible y burdo como ocurre en la novela. Cuando quise saber cuándo iban a publicar la cuarta entrega, me enteré de que el autor había muerto poco después de acabar este tomo. Me pregunto si los editores no habrán "apañado" la historia para que tuviera un fin más o menos definido la trilogía y fuera más vendible.

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