viernes, 15 de julio de 2016

Otro amargado más

Supongo que la imagen que permanecerá ligada en nuestra memoria al último atentado que hemos sufrido en Niza, será la de un cuerpo pequeño cubierto por una manta térmica con una muñeca al lado. 


Un amargado de 31 años, un delincuente de poca monta, con una vida que parecía ser una mierda ha arremetido con un camión contra una multitud que estaba de fiesta. Nada más fácil de hacer si lo único que tienes que perder es la carga de seguir viviendo. Ahora los medios de comunicación lo convierten en terrorista y proporcionan una justificación a una simple locura y al ISIS un acólito que nada tiene que ver con ellos, como tampoco lo tenía que ver el loco que atentó en Orlando contra un grupo de homosexuales. Sólo era un gay renegado. 

No se necesita ningún dios para que un desequilibrado embista contra lo que ha decidido odiar. Si el desequilibrado que mató en 2011 a 77 adolescentes en Noruega lo hubiera hecho cuatro o cinco años más tarde, también se lo habríamos atribuido al Estado Islámico.

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