lunes, 11 de julio de 2016

¿Dónde está Stephen King?

El primer libro que compré, el primero que adquirí con el dinero ahorrado con el sudor de mi frente, fue La Larga Marcha, escrito por Richard Bachman. Mi hermano me llevó a una librería para consolarme porque no había podido entrar a un concierto por ser menor de edad. Jamás estaré lo suficientemente agradecida a los promotores de aquel evento, cuyo recuerdo se habría apelmazado con el de media docena más a los que fui por aquella época. Sin embargo, el recuerdo de poder pulular entre los libros y hacer lo que para mí fue un gran descubrimiento, quedará en mi memoria para siempre.



Gran decepción recibí al saber que aquel sujeto sólo había escrito cinco libros. Pero fue una decepción efímera porque inmediatamente me informaron que Richard Bachman en realidad era Stephen King disfrazado. Devoraba los libros de este escritor como si fuera una lima de grano grueso. Dinero que pillaba, dinero que me fundía en la librería, siempre con el mismo objetivo. Como solía ir a la misma, el dependiente me bautizó con el apodo de La Niña del Terror, y como él también era fan de King, me aconsejaba. Carrie, Cujo, Rabia, El Fugitivo, Apocalipsis, El cuerpo... Me entusiasmaba cuando reconocía en el libro que estaba leyendo alguna película que había visto.

Me encantaba porque hacía creíble lo fantástico. En la realidad en la que nos obligaba a sumergirnos en sus libros King, era posible la existencia de vampiros, de animales que resucitaban, la telequinesia, la visión del futuro...

Pero en algunos de los últimos libros que he leído de este autor, es como si se le hubiera ido la pinza del todo. Comienza con una historia muy interesante, real, factible, como un policía que maltrata a su mujer, el libro engancha desde el principio y esperamos la venganza de la mujer; pero llega un momento que la fantasía excesiva y descarriada nos da una patada y nos arroja del libro.

Echo en falta al Stephen King de mi infancia. ¿Dónde se habrá metido?

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