sábado, 30 de julio de 2016

Aviso a viajeros

Hace poco nos llamó una antigua cliente a la que habíamos hecho un proyecto de rehabilitación de su vivienda. Tenía un problema: quería saber si era posible abrir un agujero en el cerramiento de su cocina para colocar una rejilla. Una inspección del gas se lo exigía. Como no recordaba bien la vivienda y tenía que pasarme por la zona para otro asunto, me acerqué a su casa. Inmediatamente la recordé. La mujer tenía la extraña costumbre de llamar a la puerta de su cocina siempre que iba a entrar, aunque vivía sola. La vez anterior, por respeto a su intimidad, resistía la tentación de preguntarle por qué lo hacía; pero esta vez la curiosidad me ha superado. Por las ratas, dijo. Les estoy dando la posibilidad de escapar porque seguro que a ellas le resultan tan desagradable como a mí que nos encontremos. La mujer había pagado la rehabilitación con una subvención de la Junta de Andalucía, que le había permitido arreglar la cubierta y el baño, pero no las puertas, y a la de su cocina, que daba a un patio y el patio al campo, le faltaban unos buenos 15 cm para llegar al suelo. Utilizamos ese hueco para colocar la rejilla. La imagen era bastante absurda, lástima que no sacara una fotografía: la puerta y la rejilla colgando bajo ella. (Algún día tendré que recopilar todas las barbaridades arquitectónicas con las que me estoy encontrando).

Por fortuna a mi cliente, por la exigencia de los operarios del gas, sólo tuvo que desembolsar lo que le había costado la rejilla. Para unos vecinos del Zaidín, la exigencia de lo absurdo e innecesario, les ha podido salir más caro. Por alguna razón el administrador de su finca les ha hecho creer que es imprescindible que cambien su ascensor por otro destinado a minusválidos. Las obras necesarias les puede salir por un ojo de la cara, y teniendo en cuenta que muchas de las personas que viven en ese edificio son pensionistas, es comprensible que se nieguen rotundamente. Lo más absurdo es que, aunque el ascensor cumpla las exigencias de las minusvalías, es imposible que lo haga el recorrido hasta las viviendas. 

(Supongo que habrá en juego alguna comisión). 

Si alguien se encuentra en esta misma situación, debe saber: 

- Es obligatorio cumplir la ley de los minusválidos, si al menos uno de los inquilinos del edificio, minusválido, así lo exija, siempre que las obras necesarias no excedan un presupuesto mensual en las cuotas de la comunidad, que viene fijado por los estatutos de cada edificio.
- Las cabinas del ascensor debe tener una profundidad de 1.25 m y 1.00 m de ancho, si el ascensor es de sólo una puerta.
- Delante del ascensor debe haber un espacio libre, no barrido por puertas, de 1.50 m de diámetro.
- Los pasillos de acceso al ascensor desde el exterior y hasta las viviendas, deben tener un ancho de 1.20 m. 
- Las puertas deben tener una altura libre de 2.10 m.

Quien necesite asesoramiento sobre este tema, puede dejar su pregunta en los comentarios: me será grato responder. 

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