martes, 11 de junio de 2013

Ahora me ves... ahora no me ves

Estoy acostumbrada a no ser vista, sobre todo en los eventos tipo congregación de arquitectos. Ahora han inventado una capa mágica para que sean otras cosas y personas las que compartan mi invisibilidad. En cuanto algo nuevo aparece, es inevitable pensar en las utilidades prácticas que tendrá en un futuro más o menos inmediato. Supongo que el efecto se conseguirá gracias a un juego de reflejos.

Una de las periciales que me ha encorajinado más trataba de un edificio muy alto en Almuñécar que cegaba las vistas a un montón de casitas de pescadores. Lo malo es que yo defendía a la parte demandada (el edificio alto). En una pericial, aunque tienes que ser ecuánime e imparcial, siempre puedes inclinarte, sin faltar al juramento de decir la verdad, hacia una u otra parte (todo es gris, pocas cosas son blancas o negras). Ahora puedo imaginar gigantescos paneles de invisibilidad escondiendo a la vista los gigantescos edificios y devolviendo el constante vaivén de las olas. O la Catedral de Granada, poder verla desde cualquier punto, como si estuviera aislada en mitad del centro de la ciudad.... O, lo más importante...


Aaaaaaaaaah!!!! poder deshacerse sin dinamitar monstruosidades como la del Hotel San Antón (lo tengo delante de las narices).

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