domingo, 31 de enero de 2016

Temblores

Tengo una pesadilla recurrente: sueño que duermo muy profundamente y de repente despierto por una sacudida acompañada de mucho ruido. Un segundo de confusión, hasta que comprendo que es un terremoto. Soñar que se está dormido es muy confuso. Es como sumergirse en una realidad paralela de la que cuesta salir.

Hoy buscaba vídeos de terremotos en Internet para una compañera. Intentaba explicarle qué diferencia hay entre los terremotos superficiales (como los de Lorca -con sus sacudidas violentas-) y los más profundos (como el último grande de Japón -que parece que mece a los habitantes de Tokio-) y la importancia de no sobrecargar las estructuras que están apoyadas en pilares insuficientes. En la pantalla se derrumbaba el campanario de la Virgen de las Huertas cuando el suelo, en la realidad, se meció: este-oeste, este-oeste. Fue lo suficientemente leve como para dudar si había sido una sugestión de lo que estaba viendo o una mala pasada del azar.


Cuando me ocurre algo así, corroboro la realidad en el Instituto Geográfico Nacional. Suelen ser muy rápidos actualizando su página web. Cinco minutos después de ocurrido, el sismo es una estrella azul parpadeante en un mapa de España y norte de África. Pero esta tarde no fue necesario abrir esa página. Mi vecina del segundo me reclamó por el portero automático. Quería que bajara al parque que tenemos cerca para que le hiciera compañía durante un rato, hasta que se le pasara el susto. No es el primer terremoto que siente en este edificio, pero sí la primera vez que realmente siente miedo, aunque fue leve. La encontré muy nerviosa, sus manos temblaban. ¿Por qué se había asustado tanto? En el periódico de hace unos días, después del terremoto que hubo en Melilla, publicaron un artículo que aseguraba que Granada, entre otras provincias, tiene un riesgo alto de terremotos dañinos. En su día ese artículo me pasó desapercibido, no lo leí, por falta de tiempo. Ahora me parece un poco insensato. El momento menos apropiado para advertir a los ciudadanos del peligro que corremos, teniendo en cuenta que aún estamos bajo la influencia de las réplicas del terremoto del día 25. 

Por fortuna mi vecina se terminó tranquilizando, pero shhhhhhhhh, no hagáis ruido: duerme en mi cama esta noche (yo lo haré en el sofá). 

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