martes, 8 de septiembre de 2015

Un día cualquiera: la dieta de la funcionaria

- Han llovido gusanos.
- Una de las funcionarias de los juzgados de Málaga está a dieta.
- El llanto de mi madre me ha hecho feliz.
- Me han regalado dos melones. 
- ¿Papiroflexia o el sufrimiento de la gramática?

No me gusta llegar a las diez de la mañana a los juzgados porque coincide con la hora del desayuno de muchos funcionarios. Hoy tenía que ir a aceptar una pericial. Nada interesante, una simple valoración.  Me gustan las periciales que implican convertirse en una investigadora, no en las que hay que limitarse a tirarse horas y horas dentro de Milanuncios mirando pisos que no compraré. Suelo llegar más temprano, pero la llamada de mi madre me entretuvo; el limpiar la azotea, también. En la enorme oficina llena de mesas sólo había un funcionario defendiendo el fuerte. Hablaba por teléfono. Interrumpió la llamada para atenderme. El negociado A (A de Alicia, Ana, Antonia, Adelina...) estaba desayunando, tardaría poco. Si algo he aprendido desde que visito los juzgados, es que los funcionarios no saben cuantificar el tiempo, y poco pueden ser cinco minutos u hora y media. Inevitable no escuchar la conversación del oficinista.
- Pobrecita. Con el calor que hace,  se va a asar.
...
- Pero lo del pañuelo, ¿no será una moda? Hace unos años lo fue. Ibas por la calle y a veces te parecía estar en mitad de una convención de chachas.
...
- ¿Y la niña os acompaña a misa?
...
- Pues lo siento, cariño, pero lo único que puedo hacer es remitirte al juez de menores a ver si a él se le ocurre algo.
(En Málaga, el apelativo cariño no implica conocimiento previo, sólo, al menos en este caso -sospecho-, cercanía emocional).

El funcionario siguió hablando, pero el Negociado A llegó, quejándose del hambre que tenía por culpa de la dieta que seguía, y del té que se había tomado, que sólo era agua caliente.

Me hubiera gustado conocer la historia completa. Sospecho que el funcionario hablaba con una madre alterada por ver indicios de yihadismo en su hija. Estaré atenta a El Sur, por si lo que empezó en los juzgados, termina en la prensa. 

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