miércoles, 4 de abril de 2012

¿Dónde se fue?

Cuando nació mi sobrina pesó 4,500 Kg. Aunque a mi madre le parecía normal porque todos mis hermanos y yo nacimos con casi 5 kg, nosotros la comparábamos con los demás niños que había   en la zona de recién nacidos y nos parecía ENOOOOOOOORME. Una ropa minúscula que se llama "de primera puesta" fue directamente regalada a una madre adolescente que estaba en la habitación contigua a la de mi cuñada y que dio a luz a una criatura no más grande que un cachorro de san bernardo.

Con dos años la niña aprendió a hablar. Su lenguaje, desde un principio, fue nítido y claro, sin la pastosidad de los comienzos que sufren muchos niños. Mi tío Fermín tiene la teoría de que ninguno de los más cercanos, por ser excesivamente sosos, le habló con voz de Pato Donald a la nena y ella se limitó a reproducir lo que escuchaba. También fue mi tío Fermín quien hizo comprender a mi cuñada que aunque la nena "No tenía ni un ápice de sueño" o se "Sentía compungida porque a su prima le sangraba la nariz", no significaba que fuera superdotada.

Cuando la nena cumplió cuatro años, y mi cuñada volvió de hablar con su profesora, hicimos una fiesta porque la niña no tenía ninguna dificultad para leer.

Aunque todos la hemos intentado llevar por un camino paralelo al nuestro, ella se ha labrado su propia personalidad, con gustos que no tienen nada que ver con los de quienes le rodeamos. Le gusta montar a caballo y la natación. Dice que quiere ser veteriana, pero sólo después de ser modelo, para ser famosa y tener muchos clientes. Su película favorita es Cuarta Planta y su cantante Selena Gómez, al menos en este momento, hace días era Beyoncé y poco antes Hannah Montana. Mide metro y medio y pesa 29 Kg, es un saquito de huesos, y el día 7 de abril cumplirá 11 años. Tengo otras dos sobrinas, de la hermana de Guille, pero es a ésta a la que he visto nacer y crecer y la que me llama casi todos los días para contarme las minucias que le ha ocurrido.

Hoy venía muy contenta a enseñarme el móvil que le hemos regalado por su cumpleaños y que ella misma ha gestionado para que nos cueste prácticamente nada. Chateaba con una compañera de clase por el wasa. Le contaba que un tal Lorenzo le había escrito una carta para quedar detrás del callejón, la otra le decía que lo sabía, que lo sabían todos en el colegio, mi sobrina se sacó una fotografía con un fingido gesto de vergüenza y se lo envió.

He estado haciendo memoria y sólo recuerdo haberle regalado tres o cuatro muñecas. Hace  tres años que ya no quiere, dice de sí misma que es muy grande para muñecas. Se comporta, viste y actúa como una adolescente,  y yo me pregunto dónde ha ido a parar su infancia. 

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