lunes, 9 de septiembre de 2013

La danza de las neuronas

Aunque la inercia nos arrastra e incita a no cambiar de costumbres, la bajada de temperaturas impone su dictadura, haciendo más apetecible una lectura tranquila sobre el sofá a permanecer tumbada al borde de la piscina. En lugar de cenar sentada en la terraza de uno de los muchos bares que tengo alrededor, compro una empanada en la panadería de la calle Alahamar y me la como en casa, delante del pc, entrando por primera vez después de mucho tiempo en la agenda de la página web del ayuntamiento, que ha estado medio inactiva a lo largo del verano. Despliego cada uno de los eventos con la excitación de quien abre un regalo. No hay ninguna sorpresa que me haga estallar de alegría (como podría ser un concierto de Ludovico Einaudi o una conferencia de Javier Marías -que no me guste como escritor no significa que no me entusiasme como conferenciante-). Sí hay eventos a los que me apetece mucho ir: La lectura poética de Andrés Neuman el día 17 de este mes, a las 9 de la noche en La Casa de los Tiros o el concierto de música árabe y danza oriental en el Palacio de la Madraza, el 26 de este mes a las 8 de la tarde. El mismo día, una hora más tarde, en Isabel la Católica, Los Miserables. Conozco el escenario y conozco el musical. Supongo que llegará amputado y aunque vaticino una decepción, aún dudo entre el musical y el concierto.


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