sábado, 24 de diciembre de 2011

Soledad condensada

Un ratito de calma antes de la tormenta. Ya está todo preparado para la cena. Comenzarán a llegar los invitados a las 8:30. Primero el padre biológico de Guille, para poder estar con él unos minutos a solas, a las 9:00 el resto (cinco amigos de Guille y tres míos). En la TV el huesudo Jack de Pesadilla Antes de Navidad, canta; y Guille se ha obstinado en hacer una pirámide con los bombones y dulces de Navidad.

Toda la mañana en el supermercado y en las tiendas. Ha sido un día muy largo (¡y lo que queda!). Guille tiene un gran espíritu navideño. Ha ido todo el tiempo con un gorro de Papá Noel, al que se le encendían unas luces rojas. "Bon nadal", le decía todo dios, quitándose el gorrito -incluso a los mossos d'esquadra, quienes lo miraban con cara rara. 

En la cola del supermercado, delante de nosotros, había una señora de mediana edad. La señora tenía ganas de hablar. En lo que se tarda en atender a cinco personas, la mujer nos relató toda su vida. Estaba sola (por unos momentos creí que Guille la iba a invitar a cenar con nosotros). Iba a cenar una sopa de sobre y una pechuga de pollo, de postre, algunos mantecados; pero estaba muy feliz porque en la televisión echaban un programa de Isabel Pantoja que le gustaba mucho. 

He tardado mucho tiempo en darme cuenta de por qué no me gusta la Navidad. Es porque hace más evidente la soledad de algunas personas. Como si estas fiestas se dedicaran a echar sal sobre las heridas de algunas personas. (Ojalá Guille hubiera invitado a cenar a esa señora).

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