domingo, 11 de diciembre de 2011

Si te dicen que caí...

... serán habladurías.

Mi madre vive (o al menos tiene su casa) en un pueblo de la provincia de Málaga: Villanueva del Rosario. Es un pueblo pequeño, con algunas zonas bonitas, pero por lo general, un pueblo hortera (viviendas inhumanas de tres o cuatro plantas -edificadas con trampas urbanísticas-, que si bien pueden ser utilizadas por personas jóvenes, se hacen inútiles en cuanto quien las edificó a su gusto, cumple 50 años y comienza a tener achaques-). Aunque ellos se siente el ombligo del mundo porque siempre andan comparándose con Villanueva del Trabuco (que es un pueblo aún más pequeño). 

Mi madre se volvió un culo inquieto en cuanto se recuperó de la depresión nerviosa en la que cayó a la muerte de mi padre. Vive pocas semanas en su casa. Tiene amigas nuevas y amigas que no la olvidaron en su tiempo y andan todo el tiempo de un lado para otro. También tiene un medio novio con el que pasa grandes temporadas en los pueblos de la Alpujarras granadinas. 

Hace unos meses pasé ocho días intermitentes con ella en su casa (aún me conserva una habitación, por si algún día la necesito). Tenía una culebrina (un herpes zoster) que la mantuvo en la cama con dolores bastantes días (y, dato que me descuajaringa mi idea sobre la medicina, terminaron curándoselo con pólvora porque la medicina tradicional no le funcionaba). Durante esos días hice la compra de mi madre en el supermercado más cercano a su casa -una tienda muy parecida a los bazares asiáticos- donde vendían de todo -desde toallitas para la higiene femenina a delantales, pasando por esas pulseras que estuvieron de moda hace, parece ya siglos, que supuestamente ayudaba a mantener el equilibrio). En algún momento, mientras esperaba a que me atendieran, se ve que hablé con los juzgados de Málaga (por aquellos días andaba con una pericial complicada de exceso de edificabilidad, si mal no recuerdo, tuve que exigir un receso para la presentación de la pericial). 

Tengo mala fama entre la gente del pueblo de mi madre (la razón no la sé). Mala fama + ser arquitecta + juzgados + detención del alcalde en Villanueva de la Concepción -un pueblo cercano- por cohecho y especulación urbanística = Estoy implicada en lo ocurrido en ese pueblo (el que ni siquiera he pisado). Mi madre se enteró esta mañana cuando paseaba. Se encontró con una vecina, estuvieron hablando, y salió el tema. ¡Uf, qué majara está la gente! Por supuesto que ella lo negó, pero sospecho que no me he librado de ese delito al que ni siquiera le había prestado atención porque suele ocurrir demasiado a menudo para ser llamativo (lo malo es que ahora mi madre me culpa a mí: "¡Como es la gente aquí y ti no se te ocurre nada más que hablar con los juzgados en un lugar donde todos te pueden escuchar!". Hoy sólo estoy cabreada, dejo para mañana desternillarme de risa. 

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