viernes, 16 de diciembre de 2011

Friqui³

Pere me entretuvo durante un pedacito de la noche anterior, eterna, en la que la tecnología se había rebelado contra mí: la cinta de correr que alquilé en el gimnasio del Camino de Ronda para poder hacer algo de ejercicio mientras sigo resfriada, hace tanto ruido que la tuve que dejar por temor a molestar a los vecinos y el único de mis hermanos que es capaz de permanecer despierto hasta las tres o las cuatro de la madrugada (para él una hora menos porque está en Londres), estaba sin internet por culpa de una tormenta. 
Me parece increíble que, aunque me estuviera hablando desde la otra punta del mundo, cuando para mí era noche cerrada y con aún bastante horas de oscuridad por delante, para él ya fuera mediodía del viernes, y que estuviera tomándose un tentempié bajo el cielo nublado, pero luminoso, entre el bullicio diurno de una ciudad tranquila (nada que ver con el jaleo de un bar de Granada o Málaga, ni siquiera con los de Barcelona, que suelen ser más silenciosos).
Dice que aún son noticias de actualidad lo que ocurre en la central nuclear de Fukushima. No es que colee, es que están ocurriendo bastante cosas aún por allí (aunque el miedo inicial haya pasado). Me relee las noticias de su periódico por encima. La noticia que más me llama la atención es una que realmente, comparada con el agua contaminada de radiación del mar que deben almacenar en Fukushima, es insignificante. Un grupo de anti-fan encolerizadas de varios grupos de música pop para adolescentes han deteriorado más de 10.000 CDs (¡menuda burrada!!!) rociándolos con super glub o rompiéndolos con cuchillas. Lo más curioso es que al romperlos y al hacerlos inservibles cuando ya estaban expuestos en las tiendas (el gasto correrá a cargo de los vendedores) y al existir demanda, conseguirán que la venta de copias de esos grupos sea mayor a la real.

Me cuenta Pere que en toda Asia, principalmente en Japón, existe el fenómeno de los anti-fans. Son grupos de adolescentes que la emprenden contra cantantes o artistas (dicen que del amor al odio hay muy poca distancia). Les hacen auténticas burradas (como darles a beber zumos con super glub (pegamento al que sí parecen  ser fans), tirar piedras a sus coches, huevos podridos cuando están en una pasarela, escribir e-mails amenazantes...

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