lunes, 21 de mayo de 2012

A un paso de la eterna inexistencia

Un terremoto de grado 5.9 en la escala Richter se puede considerar sólo de importancia moderada, capaz de asustar a las personas pero no de producir daños materiales y, por lo tanto, físicos (al menos físicos derivados de la fuerza de gravedad por derrumbe de los edificios -los infartos por el miedo es algo que ninguna buena construcción pueden evitar). Cinco punto nueve es la intensidad del terremoto que se produjo ayer en el norte de Italia; sin embargo, las imágenes que vemos en los periódicos y las noticias son de edificios derrumbados y de un contador que ya alcanza el número de siete víctimas mortales. Esto puede tener dos explicaciones: o que el terremoto fuera muy superficial y la aceleración sísmica se viera multiplicada por este hecho (como ocurrió en Lorca), o que el terremoto fuera de larga duración. En cualquiera de los casos, si los edificios hubieran sido sismorresistentes, no habrían sucumbido. 

¿Cómo podemos saber si el edificio donde nos encontramos es seguro frente a un terremoto de intensidad moderada? (Hoy estoy en plan pedagógico). Es importante conocer el año de edificación. Se puede averiguar en la oficina virtual del catastro. Si fue construido después de 1998 por ley debía cumplir la normativa sismorresistente. Si es posterior a 2002, la ley se hace aún más restrictiva y dura, por lo que el edificio debe tener mejor comportamiento frente a un terremoto. Pero, ¿y si es anterior a estas fechas? No se debe temer de antemano que el edificio se vaya a derrumbar durante un sismo.

La estructura más desfavorable son las que utilizan como elementos portantes los muros de ladrillo. Paredes muy gruesas sobre las que se apoyan los forjados. Cuando un edificio de este tipo se derrumba, deja una montaña de ladrillos sueltos. La mayoría de las construcciones que se han caído en el norte de Italia por el terremoto son de este tipo. (Ve a la ventana, no mires al exterior, mira el ancho total donde está incrustado el marco: si tiene más de 40 cm, mala señal -hazte beat@ y si sientes un terremoto estando en el interior del edificio, ponte a rezar-. Ahora sal a la escalera. ¿La losa de escalera tiene forma de bóveda? Muy mala, mala, mala señal. Durante un terremoto será como una castillo de naipes frente a un vendaval ).

De las estructuras estándar que se suele construir hoy día, las más favorables son las que están formadas por pórticos de hormigón armado arriostrados en sus cuatro sentidos y lo más simétricas posible. (Mira a tu alrededor. ¿Ves algún pilar? Buena señal. ¿Ves tacones en las paredes y cuando los golpeas suenan a sólido -a muy sólido-? Buena señal, seguramente estés en un edificio con una estructura resistente. Ahora mira el techo. ¿Hay vigas descolgadas? Eso también es buena señal porque las vigas de descuelgue suelen tener mejor comportamiento que las planas. Aunque si ves un techo completamente raso es posible que estés bajo un falso techo de escayola -si no tienen rejillas de ventilación le suele salir grietas que recorre la habitación de parte a parte-. Cuartos de baño, aseos, cocinas y pasillos suelen tener falsos techos, las habitaciones que están climatizadas por conductos, también. Un falso techo no suele matarte, pero sí hace pupa, así que si no tienes un casco a mano, conviene evitar esos lugares durante un sismo).

En España "somos la leche". La normativa sismorresistente que tenemos es muy buena. Las estructuras diseñadas y ejecutadas con ella suelen soportar terremotos superiores a los esperados en cada zona; pero esta normativa no se complementa con la obligatoriedad de tener otros elementos constructivos seguros (como los antepechos de las terrazas, las dobles paredes, las plaquetas que se suelen poner en los revestimientos... ). Es lo que ocurrió en Lorca. La mayoría de las personas que murieron fue por culpa de elementos constructivos que se desprendieron durante las sacudidas.

Sólo tenemos la vida. Somos seres irrepetibles. Un instante de conciencia en mitad de la eternidad. Pero parece que no le damos la suficiente importancia. Preferimos ahorrar unos euros en una tela de gallinero o una pletinas, y tener fe en que lo probable nunca ocurrirá, a, simplemente, protegernos.

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