martes, 20 de septiembre de 2011

¿Qué pasaría si... en las ciudades sustituyeran los árboles ornamentales por frutales?

Cuando era pequeña ya me imaginaba diseñando urbanizaciones y zonas ajardinadas. Creía ser ingeniosa al sustituir los árboles ornamentales por árboles frutales. Quería que las ciudades estuvieran llenas de vergeles. Que la gente, sobre todo los necesitados, sólo tuviera que tener hambre para poder coger de cualquier árbol fruta y alimentarse. Y en lugar de setos y arbustos con formas de bichos, hierbas aromáticas o que sirvieran para condimentar, como albahaca o hierbabuena. Pero, ¿qué ocurriría si ese sueño infantil se hiciera realidad?

Hace poco estuve paseando por una zona marginal de Granada, El Polígono de la Cartuja -aunque es marginal, el diseño es bueno, con amplias avenidas y edificios aislados, llenos de jardines que nadie cuida y con aceras, algunas, encintadas, pero sin solería. En una de las pocas avenidas bien cuidadas, había una hilera de alcorques, y todos ellos con árboles frutales: naranjos y melocotoneros. Los frutos habían madurado y caído al suelo sin que la limpieza de la ciudad, deficiente o nula en aquella parte de la ciudad, diera a basto para limpiar la porquería pegajosa que dejaban los frutos ya excesivamente maduros. También se correría el riesgo que los frutos cayeran sobre los transeúntes.

Y las hierbas aromáticas o de condimento, supongo que pasaría exactamente lo contrario: demasiada tentación para no recogerlas en exceso y terminar esquilmándolas.

La dura realidad pudo con mi sueño infantil.

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