lunes, 5 de septiembre de 2011

Casi asesina nata

Madre de deus: he estado a punto de cargarme a un señor. Supongo que hubiera sido homicidio involuntario. El señor en cuestión estaba metido en el contenedor de basura. Hoy mi bolsa iba muy cargada, con medio melón que estaba ya malo porque llevo más de una semana sola y alguna otra comida pasada. Vamos, que la bolsa pesaba un huevo. Suelo pulsar el pedal del contenedor y sin mirar adentro (mirar la basura me proporciona el mismo placer que ser pisoteada por un tacón de aguja) suelo impulsar la bolsa al interior formando un arco amplio con el brazo para conseguir levantarla a tanta altura. Unos 7 kilos de basura más la aceleración por el impulso, habrían sido unos 66.00 kg de peso. Golpear a alguien con semejante peso (mi misma persona con el lastre que uso para correr más otros 4.5 kg adicionales) habría sido fácilmente mortal. Por fortuna el señor del contenedor, que pescaba metales y hedor, tuvo reflejos y me salvó de estar en estos momentos esposada en comisaría, en lugar de permanecer tranquilamente en mi estudio-patera

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