martes, 6 de septiembre de 2011

Glub, glub, glub...

Hacía tiempo que no podía disfrutar con la lectura porque estaba agobiada con el trabajo. Ahora andamos en un  impás, esperando a que el Ayuntamiento ponga incidencias de lo entregado. Por fin he tenido varias horas para coger un libro y sumergirme por completo en la lectura, olvidarme del mundo real y no ser consciente del paso del tiempo. Comencé esta mañana a las ocho y hasta hace un rato, porque me llamó Guillé, no despegué los ojos del libro. Hasta había olvidado comer (ya le he puesto remedio con un batido hipocalórico: un litro de leche entera y un bote de Nocilla, todo bien mezclado con hielo picado... y para dentro).

Continúo con la lectura

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