martes, 30 de agosto de 2016

Dos metros cuadrados de piel

A una de mis primas Tere -tengo tres, en mi familia se repiten más los nombres comunes que los apellidos-, el sol le llena la piel de minúsculas ampollas de agua, como si fueran quemaduras. No necesita estar expuesta directamente a sus rayos, incluso bajo la sombrilla, en la playa o en el campo, sólo después de media hora, su piel lisa parece cubierta por gotelé. La solución a que mi prima Tere no se viera obligada a mantenerse aislada en las reuniones de la familia, casi todas al aire libre si el tiempo lo permite, la encontró mi tía Ana, la única a la que se le da bien los inventos ligados a la aguja, las tijeras y el dedal. Le confecciona con regularidad especies de monos con capucha que le llegan de los pies a la coronilla. La cubren por completo. Al principio le daba vergüenza utilizarlos, en parte porque mi tía suele utilizar telas con estampados llamativos. Ahora, desde que se ha dado cuenta que las burbujitas le dejan manchas oscuras en la piel, su temor a las burlas y risas le resultan indiferentes. 

Cuando este verano, en el que aún estamos sumergidos, pero que para mí, después de dos días de trabajo intenso me parece lejano, leí la noticia de la prohibición de los burkinis en las playas francesas, fue inevitable que recordara a mi prima Tere. Ella bromea, asegura que si se le ocurriera ir a Francia de veraneo, se llevaría el documento médico que confirma su alergia severa al sol. 

Pero en Cannes persisten con lo que creo un error. Alegan que lo hacen para preservar la condición laica de la sociedad, olvidando que también existe el derecho a ejercer cualquier religión. Y aseguran que sólo intentan evitar enfrentamientos. No prohíben turbantes, kipas o barbas. Como siempre, las marginadas, de nuevo, otra vez, sólo las mujeres. 

Yo creo que la religión es un lastre para el hombre. Pero también creo que se debe desprender de ella de forma natural, no con prohibiciones e imposiciones que sólo conseguirán dilatar el tiempo que se requeriría para ello.

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