jueves, 15 de agosto de 2013

La resistencia de los materiales

Ayer vi en compañía de Guille (él aún en Barcelona, yo aún en Granada) una película muy divertida de humor con coreografías alucinantes: The Raid. (Redada asesina, en español). 

Trata del asalto, por un grupo de policías, de un edificio tomado por la mafia indonesia. La redada es una trampa orquestada por los altos cargos de la policía corrupta y los agentes se encuentran atrapados y sin posibilidad de conseguir ayuda externa. 

La película comienza con la escena de hombre joven arrodillado sobre una alfombra y rezando. El mismo hombre haciendo ejercicio, el mismo hombre rezando de nuevo, haciendo ejercicio... besando a una mujer embarazada... Mi mente, adiestra por el cine norteamericano, me hizo pensar de inmediato que este personaje era el malo de la película. En realidad es el héroe.


(Es bastante cómica la última escena del tráiler, donde la cabeza de uno de los malos es utilizada como un balón y golpeada una y otra vez contra la pared. Asombra la poca resistencia de las losetas, que se desmenuzan con los golpes -o la dureza del cabezón del sujeto-).

En cuanto la policía llega al edificio, comienzan a caer uno a uno como garrapatas bajo el zapato de una folclórica, hasta quedar... (bueno, este detalle lo dejo por si alguien, a pesar de mis comentarios, quiere ver la película).


Una de las coreografías preciosistas de la película, a partir del minuto 3:40, donde dos hermanos -el héroe, poli, y el paisano, atrapado voluntariamente en el mundo de la mafia - se enfrentan a la vez contra uno de los más malos del filme. Hay que agradecer que por una vez los bueno no sean los que se enfrentan con desventaja a los malos y encima ganen. En esta ocasión, aunque el malo, como es preceptivo en toda trama de ficción, pierde; se enfrenta con mucha dureza a dos oponentes. 

¿De qué material estarán hechos en Indonesia los fluorescentes que son capaces de rebanarle el cuello a un tío como si fuera mantequilla?

Una peli sólo apta para sádicos... que la disfrutéis.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada