martes, 15 de noviembre de 2011

Sangre caliente

El viernes tuve que viajar de forma urgente a Barcelona para resolver un asunto que ya pensaba, estaba resuelto: por enésima vez me habían seleccionado como presidenta de una mesa electoral (menuda cara de pardilla debo tener, casi todas las elecciones me toca). Guille, que llevaba toda la semana en casa, se iba a ocupar del tema. Pero lo del juzgado -las alegaciones para no se cumplir con la obligación de presidir una mesa electoral se presentan en los juzgados- se encabezonaron en que únicamente la persona aludida podía presentar la documentación. Indicarles que estaba en la otra punta de España no sirvió de nada. Así que a primera hora de la mañana metí una muda en una mochila y el libro electrónico, después de pillarme por internet el vuelo más económico (175.00 €, tasas incluidas, sólo ida) que salía de Málaga a Barcelona. El día 21 por la mañana tenía una cita en los juzgados de Málaga como perita de la parte demandada de una vivienda con problemas de humedades (hoy mismo me he enterado que han llegado a un acuerdo y que finalmente no se celebrará el juicio -qué suerte). No tengo que presidir la mesa electoral, ni tengo que presentarme de perita (Bien!!!). 

Pero rebobinemos... En la mochila eché el libro electrónico. Me estaba leyendo Los Sinsabores del Verdadero Policía, de Roberto Bolaño. Pero no me gusta viajar con libros de papel porque se terminan estropeando (aunque el que tengo es de pastas duras). El inicio del trayecto en autobús Granada - Aeropuerto de Málaga se lo llevó La Verdad Sobre el Caso del Señor Valdemar, de Poe, durante el resto del viaje, sobé (la indignación por la estulticia ajena, no me había dejado pegar ojo). Durante el vuelo no pude leer nada porque me tocó al lado una señora mayor con ganas de darle a la lengua (no la refrenó mis respuestas monosilábicas). Fue mientras esperaba que llegara a Guille en el aeropuerto de Barna cuando me topé con A Sangre Fría (ya lo había leído, cuando era una adolescente). Recordaba perfectamente la historia, pero no cómo estaba escrita. "En ese momento ni un alma oyó en el pueblo dormido... cuatro disparos que, en total, terminaron con seis vidas humanas". El libro me ha poseído desde entonces. Sólo las obligaciones me han impedido devorarlo hasta hoy. Lo acabo de terminar. Qué placer cuando ocurre esto: que durante un día completo sólo exista una historia ajena a la propia.... ahora salgo a correr y cuando vuelva, veré la película basada en este libro que, según cuentan, está bastante bien. 

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