sábado, 27 de junio de 2015

En el recuerdo

Mi aparejadora busca a su tío-abuelo. Se llamaba Agustín Caballero Cabello y desapareció a mediados de 1.937 en Almería. Recuerda que su abuela solía participar en muchos juegos de azar. Era una mujer austera, nada dada a los caprichos y lujos. En una ocasión le preguntó en qué se gastaría el dinero, si alguna vez ganaba y la mujer le respondió que en poner todos los medios posibles para buscar a su hermano porque le atormentaba más temer que la vida lo hubiera llevado a la indigencia y la necesidad que saberlo muerto; aunque esto último era lo más probable. Lo habían llamado a filas poco después de empezar la guerra civil española. Estuvo un par de meses haciendo la instrucción en Córdoba y luego lo trasladaron a Almería. No quería luchar. No quería mancharse las manos de sangre. El resquicio de una deserción, mantuvo la esperanza de encontrarlo con vida hasta la propia muerta de la abuela de mi aparejadora. Ella ya no lo cree vivo, pero le gustaría saber qué ocurrió con su familiar por simple curiosidad, por respeto a la memoria de su abuela y por deseos de tener en este mundo algún lazo de sangre. 

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