jueves, 17 de octubre de 2013

Inciso cabreo

Un ejercicio matemático. Pepito y Ludmila se compran un perro que cuesta 100 €, como ellos no tienen suficiente dinero, le piden prestado a su tito Emilio 50 €. El tito Emilio accede, pero exige que le paguen de intereses 10 €. Tendrán que devolver todas las semanas 1 €, y si dejan de pagar más de tres semanas, el tito Emilio se queda con el perro. Al cabo de diez semanas, Pepito y Ludmila se quedan sin asignación porque se han portado mal y no pueden pagar. El tito Emilio, aunque ya tiene muchos, se adueña del perro, pero exige que le paguen 20 € porque el animal sólo lo ha podido vender por 30 €. Pregunta: ¿dónde están los 50 € que Pepito y Ludmila tenían ahorrados? ¿dónde se fueron los 10 € que ya han pagado? Si ya no tiene perro, ¿por qué deben pagar 20 € más?

Es más o menos lo que ha ocurrido con las hipotecas. Muchas personas han perdido todos sus ahorros en pagar los intereses de los bancos y ahora se encuentran con que, no sólo no tienen nada, si no que también deben seguir pagando. 

Hoy, en El País digital, venía esta noticia:


Efectivamente: llega dinero de nuestros impuestos porque había que salvar a los bancos, llega dinero de quienes aún se pueden permitir el lujo de seguir pagando las hipotecas, llega dinero de las subastas de los inmuebles con los que se han quedado por impago de las hipotecas, y llega dinero de los sueldos de los empleados de la base de la pirámide porque la actual política incita a que se pague menos (sólo hay que recordar las palabras de Rajoy en Japón). 

En el mismo periódico, un poco más abajo, venía esta otra noticia:


Sin investigación no hay descubrimientos, y sin descubrimientos estaremos siempre estancados en el mismo punto. 

Ojalá pudiera poner aquí, como suelo, lo de Fin del inciso cabreo


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