miércoles, 9 de noviembre de 2016

Born in the USA

¿Y si yo hubiera nacido en EEUU? No es una idea descabellada. Mi abuelo materno no sé, murió demasiado pronto, pero el paterno tenía el culillo inquieto y andaba siempre de un lado para otro. Casi toda mi familia lo tiene. A veces es difícil de saber dónde se encuentran. Mi tío Fernando, antes de fallecer, cobraba cinco pensiones diferentes, de cinco países diferentes.

Si hubiera nacido en EEUU, supongo que el inicio de mi vida no habría sido muy diferente al que fue: cada pocos meses mudándonos de base aérea, con amigos intermitentes que aparecían y desaparecían y volvían a aparecer o desaparecían para siempre. Supongo que mi padre también habría enfermado y muerto. Pero en lugar de depender del apoyo de un capitán, seguramente habríamos puesto una demanda contra las tabaqueras por el cáncer que lo mató y es posible que hubiéramos ganado, convirtiéndome en parte de la clase acomodada.  Supongo que también habría sido arquitecta, haría casitas unifamiliares de cartón-yeso. En lugar de preocuparme la fuerza de la gravedad, lo harían los insectos y el fuego (existe la arquitectura perfecta, pero es demasiado cara). 

¿Qué habría hecho frente a las urnas en un día como ayer? ¿Habría votado a Cliton o a Trump? Si hubiera pertenecido desde muy pequeña a una familia acomodada, ¿me parecería normal y exigible que los gastos médicos de la sociedad se pagaran entre todos, aunque yo estuviera completamente sana? O puede que pensara como el matrimonio estadounidense que conocí hace poco y creyera que los pobres y enfermos es un lastre en el que no deben gastarse nuestros impuestos. Probablemente, como casi la mitad de los votantes, yo también habría elegido a Trump. 



Quizá, para tener una sanidad pública y universal en un país, sea necesaria una educación desde la infancia. Echamos pestes de ella, pero recapacitando, deberíamos estar orgullosos de nuestra sanidad. 

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