martes, 6 de octubre de 2015

Regreso al futuro

Sobre las mesas de trabajo, donde antes habían torres de ordenador, ahora hay simples discos duros enclaustrados en cajas negras. Todos parecen chupar su fuerza vital de una conexión usb múltiple. Desde el techo, seguro que la figura que forman es semejante a una araña de patas muy largas. Hace exactamente una semana el router exhaló su último suspiro, después de explotar, escupiendo una densa nubecilla negra de humo que ascendió hasta el techo recién pintado y se quedó estampada ahí, como recordatorio que todo se puede ir al traste en breves segundos. Explotó porque en un edificio cercano cayó un rayo y hubo una sobrecarga eléctrica. Cinco ordenadores en red, cinco ordenadores chamuscados, la mayoría con la tarjeta de vídeo rota. Ahora nos enfrentamos al lavado de manos de la compañía eléctrica y los del seguroa. Aún sigo recuperando archivos escondidos en los rincones más recónditos de los discos duros.

Ha sido curiosa la experiencia de intentar trabajar sin Internet. Nos estamos acostumbrando a la comodidad de lo no tangible (nada de papel, todos los documentos en pdf); a satisfacer una necesidad o capricho en el instante; a conseguir muchas cosas gratis (las noticias principalmente, las que parecen obsoletas al ser leídas en el periódico)... y, ante todo, nos estamos acostumbrando a la desconexión entre humanos (he estado trabajando durante tres meses con un comercial de máquinas recreativas y hasta el jueves pasado no conocía su voz).

Han sido extraños estos días sin Internet (las funciones del móvil eran muy limitadas). Me he sentido como la anciana de una foto que pulula por la red: todos los que la rodean observan un evento (fuera de la imagen) a través de sus móviles; sólo ella mira de forma directa, con curiosidad infantil. En parte, a pesar de los ordenadores rotos (que espero que termine pagando la aseguradora o Sevillana) y del trabajo perdido; ha sido como un regalo que me ha hecho notar que cada día estoy más aislada. Pero, a pesar de ello, es un regalo que espero que tarde mucho en repetirse.




Mil perdones por tardan tanto tiempo en responder a los comentarios, aún estoy recuperándome de las pérdidas sufridas. 

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