lunes, 12 de diciembre de 2016

El peso de lo insustancial

En una de sus últimas entradas, Antonio Muñoz Molina define: Pueblerino, provinciano y cateto es el que no sabe mirar con generosidad y atención el mundo, sea en su pueblo, o en su ciudad de muchos millones de habitantes: el que no ve más allá de sus narices

A la par que leía esa entrada en el blog de AMM me topaba con la entrevista que le hicieron a Juan Manuel de Prada para promocionar su nuevo libro. La anterior definición de cateto le venía como anillo al dedo al señor que escribió Coños. Pensé en escribir un comentario en el blog de AMM: la palabra cateto que enlazara directamente con la entrevista. Pero me duró poco la tentación. Temí que mi opinión personal fuera atribuida a AMM si no me censuraban -y en ese blog tienen voz hasta los trolls-. No es que me crea el ombligo del mundo, es que estamos en la era de la desinformación y el escándalo. Cualquier encontronazo entre personajes conocidos, aunque sea artificioso, se convierte en viral. 

A parte de ir de víctima por el mundo, la estrechez mayor de miras de este personaje está en su rechazo al divorcio. ¿Cómo se puede tener tanta falta de empatía? ¿Cómo se puede desear para tu semejante que sufra y se asfixie en una relación donde ya no existe amor? Porque la gente no se divorcia sin razones. ¿O él sí lo hizo? 

La entrevista se titula: Hay quien me quiere ver muerto.

El gran Jabba

Teniendo en cuenta las desproporcionadas dimensiones que está tomando su cuerpo, si realmente hay alguien que desea su muerte, le debe de estar muy agradecido por los esfuerzos que se está tomando en complacerlo.








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