martes, 19 de noviembre de 2013

Con la pata quebrá y atada a la cama

¡Virgen del amor hermoso! Si fuera dada a los tacos, soltaría un joder o  algo mucho más fuerte, después de enterarme que el Arzobispado de Granada ha editado un libro titulado Cásate y sé sumisa de Costanza Miriano. 

En el libro de la señora Miriano se puede leer, según El País, frases como: Si algo que él (el marido) hace no te parece bien, con quien tienes que vértelas es con Dios... Dios te ha puesto al lado de tu marido, ese santo que te soporta a pesar de todo... En caso de duda, sin embargo, obedece. Sométete con confianza... Es verdad, todavía no eres una cocinera experimentada ni un ama de casa perfecta. ¿Qué problema hay si te lo dice? Dile que tiene razón, que es verdad, que aprenderás. Al ver tu dulzura y tu humildad, tu esfuerzo por convertirte, también él se convertirá. 



¡Manda huevos! Me he quedado ojiplática al leer esto. No por lo que parece una anulación completa de las mujeres como personas. Si no, por una parte, por el permiso que se le da a la mujer para pecar: El marido puede hacer lo que le dé la gana, la mujer tiene que obedecer y luego vérselas con Dios. Y por otra, porque la sumisión puede llegar a ser una perversión sadomasoquista -patológica, si se cumple los extremos que en ese libro se solicita-. 

En realidad, sólo es algo que se puede tomar a risa: el libro y la polémica creada. El libro parece estar escrito únicamente para satisfacer a la parte más radical y recalcitrante de la Iglesia Católica. La polémica: cuanto más se critica un libro, más es leído. 

¿Qué mujer querría o podría cumplir todos los preceptos que se aconsejan en el libro? ¿Qué mujer podría aceptar, después de tirarse una hora en la cocina preparando la comida, una crítica, sin soltar un justificado: pues si no te gusta, te lo haces tú con la punta de la...? ¿Qué hombre querría a su lado a un mujer que pareciera una autómata que sólo sabe mover la cabeza afirmativamente?

6 comentarios:

  1. Bueno, bueno, bueno... Hace poco leí los principios de la Sección Femenina de Falange, concebidos por Pilar Primo de Rivera a principio de los años 40.
    Después de meditarlos solo un poco, me quedé perplejo porque una mujer española, hace tan solo unos 70 años, pudiera tan siquiera imaginar un papel de tal sumisión para su género.
    Por supuesto, los tengo en un archivo en mi ordenador. No tienen desperdicio. Creo que, Constanza Miriano pasaría por feminista ante tales ideas. Yo imaginaba como si cada hombre mereciera una gheisa a su exclusivo servicio y además ¡gratis!. No lo puedo creer, pero lo escrito, escrito está.

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    1. Me ha picado la curiosidad sobre los escritos de Pilar Primo de Rivera y lo he buscado en la red (he encontrado una página web cuyo inicio es una bandera española con el aguilucho -puede imaginarse el tipo de libros que se encuentran ahí-). De momento, sólo le he echado una ojeada, pero para empezar, me he topado con las normas que debía cumplir la mujer en la Iglesia y en el Cine. Es cómico las exigencias que se les hacía respecto a la indumentaria y el comportamiento.

      Pero estos sólo son libros. Lo que alucina son las leyes tan restrictivas para las mujeres que hubo durante la dictadura: desde no poder viajar solas a no poder tener una libreta de ahorros sin el permiso del marido.

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  2. Respecto a la última pregunta: YO! Ya, en serio, supongo que hace 200 años eso sería así, en China, hasta hace unos 50 o 60 años era así. Pero vivimos en una época distinta, con circunstancias distintas, filosofías distintas. Pretender que la mujer vuelva a ser como en aquel entonces es como querer dormir en nuestra cama de niño: será muy cómodo, pero no cabemos en él, y si pretendemos dormir en él amaneceremos todo adolorido.

    Aunque... que nuestra pareja nos consienta completamente por uno o dos días... no es tan mala idea... claro, siempre y cuando la cosa sea alternada.

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    1. Jajaja buena idea (eso de ser sumisos por turnos). No creas que hay que distanciarse tanto en el tiempo para encontrar a mujeres que desean ser sumisas -a cambio de ser mantenidas- y hombres que lo único que quieren es eso: esclavas que no los contradigan. Un ejemplo está en el montón de hombres que van a buscar esposas a China, Vietnam o Rusia.

      http://www.youtube.com/watch?v=muwI-hITGnU

      En ese documental un grupo de mujeres han optado voluntariamente a ser obedientes y sumisas dentro del matrimonio (no he podido verlo más de cinco minutos porque me cabrea).

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  3. BK, lamento comunicarte que hay muchísimas (probablemente la mayoría) mujeres en el mundo cumpliendo esos preceptos ahora mismo. Hoy. En España, también. Muchas más de las que te puedas imaginar.
    A mí, aparte de esto, lo que verdaderamente me preocupa es que esto sea noticia. Es decir, que no entiendo por qué se le sigue haciendo tanto caso a la iglesia católica. Comprendo que los católicos estén pendientes de los que su iglesia les dice, pero no me entra en la cabeza que a estas alturas todavía se publiquen estas cosas en el periódico y que a la gente le parezca normal. Que el cardenal fulanito o menganito abre la boca y es primera página, que si el papa dice esto o aquello y es primera página. Pero yo digo que ellos tienen el púlpito de las iglesias para hablar a sus fieles y que allí es donde deberían hacerlo. ¿A mí qué demonios me importa lo que digan? Igual que me importa un comino lo que dice el superjefe de los ortodoxos, que ni siquiera sé cómo se llama, o el líder musulmán de donde sea. Me trae al fresco, esos señores no se dirigen a mí, yo no pertenezco a su grupo. Pero en España está tan metido hasta la médula que la gente ni siquiera se da cuenta.

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    1. La cosa es aún peor. Si fuera sólo el intento de la Iglesia Católica por imponer su ética a una sociedad que es, supuestamente laica, estaría bien. Sería comprensible. Pero es que parte de los impuestos de los españoles (independiente de dónde ponga la X al hacer la declaración de Hacienda -a la Iglesia Católica u otros fines-) va directamente a las arcas del clero. Y el gobierno de derechas que sufrimos en este momento, está incrementando la importancia social que tiene la jerarquía eclesiástica. Sospecho que es un lastre con el que cargamos por culpa de la dictadura. Me temo que aún queda mucho para que no se considere noticia cualquier extravagancia de un arzobispo o cualquier mandamás con sotana.

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